La derechona repugnante e insultona

A raíz de la vuelta de mi troll pepero particular (al menos se que uno me lee) me he acordado de las dos últimas perlas que nos regala esa gente tan educada, se nota que fueron a colegios de pago.

Resulta que el presidente va donde el Obama y se saca una foto con la familia, entonces nuestra derechona, con su habitual inteligencia y argumentos no critica lo que haya podido decir sino que ponen el grito en el cielo por que las niñas tienen 13 y 14 años y van como cualquier otra niña de igual edad.

¿Lo critican en plan pedagógico diciendo que no se puede ir de esa guisa? nooooo, como nos tienen acostumbrado los heredereos de Franco se dedican al insulto contra unas niñas, así de bajo han caido esa gentuza.

El primero el Antonio Burgos con su artículo Las Andreitas y ZetaParo (de ahí que me he acordado, es que esta derecha es tan, tan original...), iba a poner el enlace pero ¡opss! al ABC le ha debido dar tal vergüenza que lo ha eliminado ¡¡donde está la libertad de expresión!!

Supongo que los malvados rojos han conseguido dicha censura gracias a este artículo de Escolar.

Bueno, no suframos, la derechona tiene sus buenos insultos en sus webs, como por ejemplo en la Cope.

Por cierto, el ABC se ha cubierto de gloria con uno de los titulares más alucinantes de los últimos 5.000 años, demostrando que o bien son unos ignorantes de cortar y no saben ni sumar, o bien son unos demagogos de la peor calaña y creen que sus "lectores" son, básicamente, unos cafres y unos analfabeto, y mira, no les voy a quitar la razón.

Eso sin entrar en toda la corrupción en la que andan metidos...

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De: No vaya a ser que se pierda irremediablemente Fecha: 2009-09-30 20:15

De la cache de google (mientras dure):

Las Andreítas de Zetaparo

ANTONIO BURGOS

26-9-2009 08:07:50

Tenía pensado escribir hoy sobre la legionela, ese brote terrible en que hablamos de los muertos que ha habido en la Macarena con una frialdad cruel, como si sólo fuesen cifras de las estadísticas y no convecinos con nombres, apellidos, mujer, hijos, nietos, familia y amigos, que han fallecido en Sevilla y no en Noruega. Pero he de dejarlo para otro día, porque el respetable público me reclama que largue sobre la foto de las niñas del Conde Drácula, perdón, de las hijas de Zetaparo, como un lector me pone el nombre de ZP, Zetaparo, con una errata de las que carga el diablo y que con el tiro que se les escapa dan en todo el bebe.
Vista la foto del Metropolitan de Nueva York, donde las dos mocitas fueron de gañote en el avión oficial de papá, ahora comprendo a ZP. Ahora me explico que no quiera enseñar a sus niñas. Si yo fuera padre de esas dos criaturitas no las enseñaba por nada del mundo. Tapaditas en La Moncloa están más guapas. Con todos los respetos para las menores (los que manda la ley y unos cuantos más que les echo yo de cominito, no vayamos a tenerla), es natural que Zetaparo moviera Roma con Santiago y Efe con Zeta para que la foto de sus niñas no saliera en parte ninguna. Pasa con las niñas de Zetaparo lo mismo que con aquel alcalde de Sevilla que ya he contado, que cuando Franco lo nombró a dedo, sus amigorros de la tertulia del Aero dijeron:

-Que Momo era tonto lo sabíamos nada más que aquí, pero ahora se va a enterar Sevilla entera.

Que las niñas de Zetaparo eran dos callos horrorosos lo sabían los más íntimos en La Moncloa, pero ahora se ha enterado España entera. Son de salir corriendo. Yo no sé si es porque iban vestidas de Jalogüín, o porque lucían el uniforme oficial de los góticos, pero tú te encuentras a las 12 de la noche con estas puñeteras niñas en una calle oscura, se te acercan, un poner, a preguntarte dónde para el autobús de Alcosa, y del salto que pegas del susto llegas corriendo a Carmona.

Góticas. Los lectores que me piden este artículo me aseguran que son góticas. Vamos, como la ojiva de San Julián, pero sin el recuerdo de Fernando Moreno sacando el palio de La Hiniesta. O como la propia imagen gótica de La Hiniesta (que está por cierto en el Ayuntamiento y que no sé cómo no han mandado ya retirarla por la cosa del Nacional Agnosticismo y de quitar los crucifijos). ¡Qué ofensa para el arte gótico, llamar góticos a estos adefesios con botas de la Brigada Paracaidista en Sidi Ifni y muñequeras de levantador de pesos de Galisport! Por el volumen de su bulto redondo, así achaparrado, más que góticas me parecen románicas, que como las vea Brigitte Bardot, va y las protege. Pero, vale, aceptamos gótica como animal pinnípedo. Yo les diría algo más fuerte, pero como son menores, me callo.

Bueno, menores para que el padre diga que no quiere que salga su foto, o que las pixelen. Pero no menores para que aborten sin tener que decirlo a los padres. Estas son las contradicciones del sistema. Como la propia actitud de Zetaparo. ¿De qué ha ido en esta película del Mangazo de Viaje de sus Niñas Góticas? ¿De Defensor del Menor o de Belén Esteban? Yo creo que Zetaparo va de ambas cosas, de Defensor del Menor y de Belén Esteban, en una sola pieza, protegiendo a sus Andreítas. Porque estos dos tapones de alberca vestidos de «La niña de luto» sin Manolo Summers son sus Andreítas. Cuando llamó a la agencia Efe para censurar las fotos, seguro que dijo:

-Yo es que por mis hijas ¡ma-to!, ¿me entiendes?

Me explico, finalmente, por qué Zetaparo no quería que saliera la foto. No era por las niñas en sí ni por la leche que mamó la protección del menor. Era para que no viéramos al completo este retrato de familia. Monster.



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